domingo, 3 de mayo de 2015

" La mujer adquiere, en virtud del trabajo, una nueva noción de sí misma" con estas palabras José Carlos Mariátegui reafirmaba su viraje respecto del feminismo en el Perú. Es decir, lo alentó y analizó la manera de materializarlo plenamente: mediante la liberación económica.
El feminismo a nivel mundial atravesó etapas, denominadas olas, que persiguieron diferentes objetivos.
La primera de ellas buscaba lograr el sufragio. Luego, en la segunda las mujeres de todo el mundo lucharon por la alfabetización y la tercera, que hasta ahora se mantiene en lucha persigue la liberación de los cuerpos. 
Dentro de esta tercera ola el debate discurre en cuanto a  las libertades sexuales que se nos negaron durante siglos  por el hecho de ser mujeres, también se rebate la idea de que toda mujer debe cumplir el rol de perpetuar la especie o sea ser madre, desconociendo que por el hecho de ser un humano ya es un fin por sí misma. Además surge una fuerte indignación contra la violencia de género. Si bien se han logrado avances fundamentales en materia legal este sigue siendo un asunto urgente y peligroso con alcances mundiales. En Perú, la legislación ha acatado las exhortaciones de los convenios internacionales que reconocen a la mujer como parte de las poblaciones vulnerables. Entre las políticas públicas se encuentra por ejemplo la creación del Ministerio de la mujer y poblaciones vulnerables, además de tipificar a los asesinatos de mujeres con el crimen de feminicidio que contempla penas drásticas a los que delinquen en esta modalidad. También la ley condena a todo hombre que someta a violencia en cualquiera de sus manifestaciones (sexual, física y psicológica). El gran problema que detiene la justicia y reivindicación de las víctimas es que no denuncian estas agresiones por temor, por venguenza, porque la misma sociedad las tilda como culpables y las autoridades en la práctica son indiferentes a estos crímenes de odio, A esta presión social le añadimos que las mujeres en situación de pobreza al separarse del agresor quedan completamente desprotegidas porque lo real, es que hay menos oportunidades laborales para las mujeres que son madres, que para los hombres. Entonces, la gran demanda al Estado es lograr la formalización del empleo para así garantizar  que haya cuotas de género en las empresas u otras entidades. También debe asegurara que el salario no se diferencia por el género y menos la selección del personal. ¿Hasta cuándo será una disyuntiva trabajar o ser madre?  

2 comentarios:

  1. Es cierto que siempre se hacen diferencias entre las mujeres y los hombres, muchas personas creen que las mujeres solo son personas que sirven para estar en la casa y atender a los hombres pero eso no es así, la mujer tiene tantos derechos como los tiene el hombre ya que es un ser humano. Nadie puede pasar sobre sus derechos ni pisotearlos como si no fueran nada, así mismo la gente cree que por el hecho de ser madre, esta persona no puede cumplir con los roles que se le piden en la sociedad pero yo creo que esto no es un problema ya que la mujer puede desarrollar todo tipo de roles. Este pensamiento va cambiando con el tiempo pero como haremos respetar sus derechos si muchas veces son las mujeres quienes ocultan estas agresiones y nos las denuncian, esto no puede seguir así se tiene que denunciar, quizás el estado ha tomado algunas medidas pero ya es hora de tomar una medida mayor para acabar con esto.
    Ha sido un buen blog que me ayudo a entender más sobre el feminismo y espero que de acá a unos años todos seamos iguales y no existan diferencias de género. Saludos

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    1. La diferencia de géneros en una realidad en el Perú, lo vemos en todos lo estratos, tanto en la clase de élite donde está muy marcada con una frase conocida : "Detrás de un gran hombre , hay una gran mujer" . Lo vemos también en las poblaciones con menos recursos tanto económicos como culturales, donde existe la dependencia y lo hijos tienen un rol al momento de nacer , el hijo estudiara y trabajara para traer sustento al hogar y la hija ayudara en casa a la mamá. La religión no se escapa de esta discriminación a la mujer tampoco pero no hay que explicar mucho el por qué hasta ahora no hay una papiza legal y respaldada por la iglesia. Esta problemática se puede combatir pero no en los adultos que ya tienen bien marcados sus juicios y costumbres que nosotros tomamos como errados, sino en los niños que están en formación ; los niños de ahora marcarán la diferencia con los esquemas que datan desde la evolución del hombre para eso se necesita respaldo del Estado, educadores y profesionales dispuestos a compartir el pensamiento de equidad e igualdad.

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